Desastre Libertadores de América

(Por: Daniel Brown Mansilla) "Mi equipo es el más copero" dice un hincha cuya camiseta fue manchada por una eliminación a manos de un equipo boliviano y el año pasado, por un total desconocido equipo paraguayo. "Tu equipo no llena canchas" dice otro hincha cuyo equipo apenas ha marcado un gol en certamen continental y dejó un abismo lleno de dudas ante sus hinchas que el año pasado, celebraban un campeonato nacional tras 11 años. ¿En qué quedamos? ¿Tenemos que usar las burlas para tapar los horrendos papeles de los clubes peruanos en torneos internacionales? 
Salvo Sport Huancayo, los seis equipos que participaron tanto en Cola Libertadores como en Copa Sudamericana en el 2018 terminaron yéndose, como ya es una sana costumbre, por la ventana, casi a escondidas y sin ningún remordimiento. Empezando por Alianza, por su condición de campeón vigente den fútbol peruano, nuestro balompíe sufre otro revés en un año marcado por la participación de nuestro seleccionado en Rusia 2018. 

Dejó de ser agotador ver equipos peruanos despedirse de certámenes continentales en primera ronda o fase de grupos. En muchas ocasiones, pensé que se ha convertido en utopía ver a los nuestros pelear una ronda de octavos junto a otros equipos poderosos del continente. Pensé, ingenuamente, que la clasificación al Mundial nos daría ese espaldarazo para revertir esta situación y poder ser (por fin) competitivos a nivel de clubes, pero cada vez estamos más lejos. 

Alianza Lima se va de la Copa Libertadores con un pobre saldo de un solo punto (obtenido en el primer partido ante Boca) y apenas un punto (a falta de la revancha ante los argentinos en "La Bombonera". Un equipo que no terminó de cuajar y que, como dijo en su momento Pablo Javier Bengoechea, se conformó con el título del 2017 y se quedó ahí nomás. Eso, sumado a refuerzos que no han dado la talla, incidieron en un papel fatídico este año y fue muy superado por Palmeiras y Junior de Barranquilla, tanto de local como de visita. ¿Qué queda? Pelear el Apertura y Clausura, tentar un bicampeonato y aspirar a volver a la Libertadores, dejando una pregunta suelta "¿PARA QUÉ?"

Real Garcilaso dejó de ser temido en el Cusco y también le dice adiós a su sueño internacional. Pero, para qué matarse en comentar sobre este equipo si en medio de la campaña cambia de entrenador (Tabaré Silva en lugar de Oscar Ibáñez) y ahora amenaza con echar a más de 10 jugadores por "bajo rendimiento". Mejor no opinar de improvisados en el fútbol peruano, que de eso, también estamos hartos. 

FBC Melgar tenía todo para seguir avanzando en Copa Libertadores pero en Arequipa, donde debía asegurar su pase a la tercera ronda eliminatoria, se vio superado por Santiago Wanderers. El cuadro dominó había hecho lo difícil: empatar en Chile y anotar un gol de visitante, pero se dejó llevar por el entusiasmo y fue eliminado. Inversión importante en jugadores con experiencia pero no se vio un plantel en comunión con su ahora ex entrenador, Enrique Meza. Lo bien que trabaja Melgar en el torneo local no contrasta con su participación en fútbol internacional y esa deuda seguirá siendo vigente hasta que no haya un cambio de rumbo. 

Lo de Universitario de Deportes no es de este año sino también se arrastra desde el 2017. Primero Deportivo Capiatá y luego Oriente Petrolero dejaron al cuadro merengue rosando el ridículo pues en ambos casos, las eliminaciones se dieron en primera fase. Si clasificación a siguientes rondas, no solo las consecuencias eran deportivas sino también económicas. Este año, puede sonar a excusa, el cuadro merengue se vio afectado por el hecho de no poder contratar por un castigo administrativo y Pedro Troglio, como mucha magia no podía hacer. Pero, para "el más copero del fútbol peruano", irse así, ante bolivianos y paraguayos, sí que es una vergüenza. 

(Copero: Se entiende por el equipo que acumula más copas internacionales y en el caso del fútbol peruano, es Cienciano). 

De la Copa Sudamericana nos ocuparemos cuando termine la participación de Sport Huancayo. 

"Mi equipo es el más copero" dice un hincha cuya camiseta fue manchada por una eliminación a manos de un equipo boliviano y el año pasado, por un total desconocido equipo paraguayo. "Tu equipo no llena canchas" dice otro hincha cuyo equipo apenas ha marcado un gol en certamen continental. El problema del fútbol peruano no es el floro del "tu equipo es mejor que el mío", es un mal endémico que suma tantos responsables: dirigentes, entrenadores, jugadores y también el propio fanático, que no asume su realidad y se ampara en la desgracia de otros para pasar inadvertido. El fútbol peruano sigue en el fondo y no hay Mundial que nos salve. 

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