El fútbol no daña ni mata

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(Por: Daniel Brown Mansilla) Derribemos esa idea de que la violencia en el fútbol solo es propiciada por los hinchas. Con lo visto el último sábado en el partido entre Cantolao y Sport Boys, queda claro que quienes participan de esto es también la Policía. Ahora, celebrar un gol parece que también es un delito y si no me creen, hay vídeos que lo aclaran.



Coincido con muchas de las cosas que dice Erick Osores. El prohibir gorros, caras pintadas, banderas, instrumentos, lentes de sol en los estadios es algo que solamente se ve en el Perú. Y no descubrimos la pólvora al decir que el maltrato policial es condenable, incluso usando a los caballos para "mostrar poder" ante el hincha que paga su entrada por ver un espectáculo deportivo. 

¿Ahora se va a prohibir gritar un gol? Lo que se vio el sábado no tiene nombre, matan a palos a los hinchas por gritar un gol con su jugador en una exageración enorme en lo que respecta el control al hincha. Sin ir muy lejos, en el partido Alianza Lima - Junior parecía que literalmente se iba a ver una guerra por el tipo de vehículos que llegaron a exteriores del estadio Alejandro Villanueva ¿En dónde estamos? 


¿Qué concepto tienen de fútbol las autoridades que deben verificar la seguridad en los recintos deportivos? Con este tipo de mensajes, la Policía ya no transmite seguridad sino más inseguridad. Debe proteger al hincha, no darle más temor. Se olvidan que quienes van a la cancha, son familias, con niños, con menores de edad que terminarán por asustarse y no querer volver al estadio. Banderas, cánticos, instrumentos y elementos necesarios como lentes de sol para evitar daños de los rayos solares no entran al estadio y hasta ahora, no se conoce un fundamento específico que aclare esta medida.

No hay mucho más por decir porque parece que queda en mensajes. No hay marcha atrás desde las autoridades por retroceder peor aún, no hay ni una disculpa pública de la Policía Nacional por la atrocidad cometida el sábado en el Miguel Grau. La pelota seguirá rodando, pero temo que hasta al balón, se le prohíba rodar. 

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