No aprendemos

Foto: RPP
(Por: Daniel Brown Mansilla) Parece que mucha gente se ha mareado con la clasificación al Mundial y ha empezar a armar novelas totalmente fuera de lugar entorno al plantel de Ricardo Gareca. Estos amistosos en Estados Unidos no solo trajeron alegría por la victoria sobre Croacia e Islandia sino también, trajo consigo la debilidad de mucha gente por tejer historias que pretenden desestabilizar la interna y quebrar una especie de romance entre selección y afición.


La convocatoria de Cristian Benavente ha sido tema importante desde que se conoció la lista de jugadores para la gira en Estados Unidos. Una buena temporada en Bélgica motivó su llamado y Ricardo Gareca optó por observarlo en estos amistosos a fin de verificar si lograba comulgar o no con su idea. 

Quiero indicar en esta columna que Benavente llegó a una convocatoria con un plantel casi de memoria en la mente de Gareca y con formacioens que no ha variado en estos últimos partidos del proceso a Rusia: Edison Flores y André Carrillo en la flexibilidad por las bandas, Christian Cueva como enlace natural detrás de los delanteros y los recambios que son Andy Polo y Paolo Hurtado. Es más, con el regreso de Jefferson Farfán, Cueva tuvo que irse a un costado en la formación y no ha variado en su rendimiento. Es aquí donde sostengo que Benavente juega en la posición de Cueva, pero la diferencia es que en el hombre de Sao Paulo se nota que su juego lejos del área resulta siendo más gravitante que el jugador formado en el Real Madrid. 



Sin más palabras que decir, estamos a menos de tres meses para que Ricardo Gareca cite a los 23 jugadores que representarán al Perú en el Mundial de Rusia. Es grosero lo que se ha visto tras el partido con Islandia. El pretender una argolla para no darle la pelota a Benavente o pensar que jugadores no le hablan es tóxico para la interna del grupo y también para el hincha que espera ansioso por ver el primer partido de la Selección ante Dinamarca. Ese clima tenso ya debe desaparecer de una vez por todas y ser uno solo en esta empresa que es el Mundial. En lugar de armar novelas baratas y dignas de un diario de 50 céntimos, disfrutemos este momento. Tanto hemos esperado por ver al país competir en un torneo de 32 que por chismes baratos no vamos a echar a perder el momento. 

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